Entre
Ribadeo, al Este, y Estaca de Bares, al oeste, Lugo
tiene cerca de setenta kilómetros de litoral, jalonado por grandes
playas, como Benquerencia (Barreiros), Llas (Foz) o
Area (Viveiro); pueblecitos pesqueros como Rinlo (Ribadeo),
o San Ciprián (Cervo), cimas de paisaje sobrecogedor como el
Guruguru (Foz), O Castelo (Burela), Faro y San
Roque (Viveiro) y caprichos de la naturaleza tan impresionantes
como la Playa de Las Catedrales, en Ribadeo.
La mayor concentración urbana se da en Viveiro, una ciudad
histórica, con un hermoso casco viejo, numerosas playas en sus alrededores
y otros puntos de enorme valor en el interior, como el eucaliptal
de Chavín, donde se encuentran los ejemplares europeos más
altos de esta especie.
Ribadeo, Foz, Burela y San Ciprián son
los puertos y las poblaciones más importantes después de Viveiro y
el gran puerto de Celeiro.
Durante los meses de verano, y especialmente en agosto, las fiestas
y celebraciones son continuas. El único motivo por el que A Mariña
lucense no se ha convertido aún en una masiva concentración de construcciones
hoteleras es, posiblemente, que el sol no está garantizado durante
todo el verano. El tiempo en esta zona es caprichoso, y ello ha salvaguardado
a este hermoso litoral de la masificación turística.
La
comarca de A Mariña integra también tierras no directamente expuestas
al mar y que no desmerecen en encanto e interés. Un claro ejemplo
de esto lo tenemos en Mondoñedo, cabeza episcopal junto con
Ferrol, que alberga una catedral majestuosa y un casco antiguo de
auténtico lujo. Es, además, parada obligada para todo amante
de la repostería, ya que allí se elabora una famosa
tarta que merece todos los honores. La iglesia de San Salvador
de Lourenzá, los paisajes del río Sor, de O Valadouro
y la sierra del Xistral, muy utilizada por los amantes del
vuelo sin motor, también son dignos de una atenta visita.
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