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Saber
vivir El
whisky
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Historia
del whisky
Dicen que fue en algún lugar de Asia, 800 años antes
de Cristo, donde comenzó a fermentarse la malta para fabricar
licor, y que nucho tiempo después llegó a Europa a través
del comercio con Egipto.
Con respecto a su nombre parece ser que los celtas fueron los primeros
en darle el nombre de agua de la vida, en honor de los curiosos efectos
que causaba en ellos cuando lo bebían, además, le adjudicaban
poderes para alivar el cansancio y para conponer el espíritu
maltrecho.
Más de 1000 años después, Alemania perfeccionó
el arte de la destilación y lo compartió con Europa,
específicamente con Irlanda y Escocia, cerca del año
600. Así que para cuando estos últimos conocieron la
malta, comenzaron a producir "aqua vitae" sin pensar en
el peso histórico que tendría con el correr del tiempo.
La primera vez en que un documento lo menciona, o por lo menos que
se haya encontrado hasta el momento, es un recibo de entrega de malta
que data del año 1494 y en el que se especifica que sería
utilizado para crear "aqua vitae" en una cantidad suficiente
para llenar la cantidad de 1500 botellas, lo que nos indica que para
esa fecha ya era bastante popular, aun cuando su fabricación
era casera y principalmente para el consumo familiar.
Además de usarlo para calentar el cuerpo y el ánimo,
el whisky era utilizado de manera medicinal para aliviar las molestias
de los cólicos, revertir la parálisis y como remedio
contra la viruela, entre otras cosas.
En el siglo XVII destilar malta era tan común en todo el territorio,
que el cultivo de alimentos quedó rezagado. En 1644 ante la
escasez, especialmente de granos y cereales, al parlamento escocés
no le quedó otro remedio que prohibir al pueblo la deslitación
de la malta, permitiendo que sólo unos cuantos individuos pertenecientes
a la clase alta llevaran a cabo la fabricación del producto,
mismo que, por lo general, se enviaba directamente a las casas reales
de la Gran Bretaña.
Por supuesto, la gente no permaneció de brazos cruzados y,
aunque lucharon, la producción se convirtió principalmente
en una actividad clandestina en la que se encontraron un sin fin de
formas creativas para destilarlos y distribuirlo sin ser descubiertos.
59 años después, en el año de 1803, la prohibición
fue abolida cuando las autoridades se dieron cuenta de que podría
ser un negocio internacional.
Así fue, los primeros que se enamoraron del whisky fueron los
franceses, en el siglo XIX. Sucedió que una terrible plaga
destruyó sus viñedos y al acabarse sus reservas tuvieron
que comprar licor escocés; para cuando se recuperaron de la
crisis, los franceses estaban encantados con la nueva bebida. De ahí
el gusto se extendió por todo el mundo. |
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